Dos cámaras, cuatro manos, siete rollos y una historia

Por Rodrigo Campusano y Keru Obando

Cuando Malotun nos invitó a registrar en película análoga los Conciertos Acústicos de Invierno, The Dark Side of The Sur, en Aysén Revelado, Colectivo Austral de Fotografía Análoga, estábamos en una extraña pausa activa, producto de la pandemia y el confinamiento.

Había disparado algunos rollos y revelado un par de veces; pero nunca había participado de un proyecto tan serio y del cual se esperasen resultados. 

Invité a mi amigo y miembro de Aysén Revelado, Keru Obando, a sumarse a la cobertura, y -por supuesto- al posterior trabajo de revelado y digitalizado. Todo lo relativo a la exposición y a la fase química fue posible gracias al gentil y valioso auspicio de la empresa de aseo y reciclaje Ecoternus, que desarrolla una labor en perfecta sintonía con la protección al medioambiente que defienden y promueven los malotunes.

La mascarilla me hacía empañar el visor y este hacía juego con mis dedos, que sudaban más de la cuenta. Estaba nervioso, y con justa razón: tenía solo 36 cuadros y el análogo no perdona. Recuerdo que al segundo de hacer la primera foto, casi por acto reflejo, observé la cámara, como buscando la pantalla para revisar de forma instantánea cómo había quedado aquel retrato. Mi torpe y digital costumbre se burlaba de mí.

 

Antes de partir, chequeamos alcohol gel, mascarillas, una Nikon EM recién estrenada por Keru y mi sólida y fiel Minolta SRT 101. Decidimos trabajar con Fomapan 400 forzada a 1600 y lentes luminosos, para intentar conseguir ese grano que transmite cierta magia, química y quizás algo subliminal. 

Pero al oprimir el disparador de aquella Nikon, el efecto placebo de sentir todo su mecanismo funcionando me devolvió de una bofetada frente a aquel hermoso escenario. 

3 conciertos patagones en mitad de una crisis mundial, con aforos reducidos, en este rincón de Aysén. Y Aysén Revelado trabajando en serio con amigos que trabajan en serio, y -en nuestro caso- por mero amor a la fotografía, análoga, en este caso. Y con el respaldo, el amor por el trabajo y la comunidad, y -sobre todo- la confianza de las amigas y los amigos del planeta Malotun.

El revelado vino a rebasar la ansiedad contenida y acumulada durante la espera; con Rodrigo decidimos hacerlo luego de los 3 conciertos y se hizo eterno. Las ansias se hicieron a un lado aquel día. Debíamos ser cautos, ya que -nunca olvidarlo- el análogo no perdona; y cualquier paso en falso podía arruinar una noche completa de trabajo. Los tiempos debían ser exactos, la temperatura la indicada en la tabla, los movimientos ágiles aunque delicados. En fin, el ritmo de aquellas 3 maravillosas noches de melodías coyhaiquinas debía empapar aquel ritual químico para cerrar bien lo que habíamos empezado. 

Bienvenidas y bienvenidos a Aysén Revelado en The Dark Side of The Sur.